La pandemia causada por COVID-19 en México ha ocasionado que distintos centros de trabajo implementen nuevas políticas, procesos, rutinas y estrategias con el objetivo de alinearse a las medidas de distanciamiento social para cuidar la salud de sus colaboradores.

Una de las estrategias más adoptadas por las organizaciones en el país, es la implementación del teletrabajo. Esta medida además de evitar la propagación del virus con el distanciamiento, mejora la eficiencia de procesos en compañías y también mejora la calidad de vida de los colaboradores.

Después de varios meses de confinamiento y trabajo desde casa, algunas organizaciones se encuentran ya planeando el retorno escalonado de sus colaboradores a las oficinas, siguiendo los protocolos y medidas sanitarias recomendadas para la seguridad de los colaboradores; mientras que otras organizaciones, optarán por el home office de forma permanente.

Un estudio de PWC de impactos financieros mostró que alrededor del 64% de las empresas mexicanas encuestadas mantendrán la práctica del “Home Office” una vez que las circunstancias actuales se normalicen, al igual que algunos países de primer mundo como EU, en donde el 80% de las empresas continuarán con la práctica del teletrabajo después de la pandemia.

Datos publicados por la empresa Digital Workspace Company (DWS), indican que alrededor del 40% de los colaboradores considera el teletrabajo como un equilibrio entre la vida personal y laboral, y que su implementación ha incrementado 30% la productividad en la organización para la cual colaboran. (Universal, s.f.)

¿Pero cómo están impactando este tipo de medidas en los colaboradores de la organización?

La UGiN, consultora de GINgroup, empresa líder en la administración del talento humano que preside el empresario mexicano Dr. Raúl Beyruti Sánchez, cuenta con un diagnóstico para el desgaste durante el confinamiento, cuyo propósito es dar a conocer a las empresas las preocupaciones que tienen los colaboradores a raíz de la pandemia en temas económicos, emocionales, familiares, laborales y de salud.

Las organizaciones de primer nivel en el siglo XXI basan sus decisiones en información generada por datos. El diagnóstico de desgaste por el confinamiento de GINgroup apoya a conocer la percepción de los colaboradores para que los tomadores de decisiones en las organizaciones puedan anticiparse a la creación de directrices para el regreso laboral, tomando en cuenta las inquietudes que pueden entorpecer la concentración y productividad de sus colaboradores.

Así mismo, ayuda a contar con información que permita medir la efectividad de los beneficios y planes de acción implementados por las organizaciones a causa de la crisis del COVID-19, con el fin de realizar ajustes y tomar mejores decisiones que ayuden a crear mayor compromiso en circunstancias no favorables.

El primer pulso del diagnóstico para tiempos de crisis de la UGiN encuestó alrededor de 500 colaboradores y encontró hallazgos importantes en las medidas implementadas por la organización:

Fuente: Primer pulso de encuesta de desgaste durante el confinamiento de la UGiN (20 de julio del 2020); 570 participantes

Los beneficios brindados a los colaboradores en tiempos de crisis, así como la comunicación oportuna de cambios que involucran la implementación de estrategias o beneficios, es un área de oportunidad importante en las organizaciones. Si las nuevas medidas no se comunican a la población laboral de forma oportuna, los empleados tendrán una percepción de falta de interés en el cuidado de su bienestar laboral. Es crítico comunicar a los colaboradores las acciones o medidas que está implementando la empresa para ayudarlos y protegerlos.

Uno de los beneficios más valorados por las personas durante esta pandemia, es trabajar bajo horarios flexibles o la posibilidad de trabajar de forma remota. La adopción del teletrabajo de forma permanente para algunas empresas depende de qué tan preparadas se encuentren en temas de herramientas digitales, cantidad de empleados y naturaleza del negocio.

Otro hallazgo importante es el agradecimiento que tienen los colaboradores por no haber sido despedidos en tiempos difíciles para la organización, sin embargo, algunas empresas tuvieron recortes de salario. En este primer pulso, los colaboradores que tuvieron algún tipo de disminución de sueldo piden que se normalice lo más pronto posible, este tipo de acciones impacta de forma negativa en la experiencia del colaborador e incrementa el riesgo reputacional para el empleador.

Escuchar y medir la percepción de la organización en circunstancias inciertas con nuevas estrategias, ayuda a crear una alineación para encontrar la mejor estrategia que beneficie tanto a los colaboradores como a las empresas.

No se puede mejorar lo que no se puede medir, el diagnóstico de desgaste en el confinamiento permite tener una radiografía de la percepción de la organización y así poder anticiparse a las necesidades de los colaboradores. Las circunstancias actuales son inciertas todavía, por esa razón las organizaciones que quieran seguir siendo competitivas deben contar con la flexibilidad y apertura para continuar reinventando sus estrategias y que éstas se puedan ir ajustando en pro del bienestar de toda la organización.

Por: Alfredo Rojas – Gerente de Consultoría y Capacitación